Siento que me observan

¿Te sientes observado?

Si eres de esas personas que se sienten observadas a menudo en lugares públicos, no te preocupes, no eres un bicho raro. De hecho esto le ocurre a cientos de miles de personas en el mundo cada día. Lo que te ocurre cuando piensas: “siento que me observan” está provocado por un mecanismo de supervivencia de nuestro cerebro y al cargo, concretamente, de nuestro subconsciente.

¿Para qué necesitábamos esas defensas psicológicas?

Evolutivamente nuestros antepasados evolucionaron para detectar rostros en su medio ambiente con facilidad. Por un lado, esto servía en inicio para detectar depredadores, que les observaban, lo antes posible y por otro para detectar o distinguir enemigos humanos.

Es posible que te hayas sorprendido a ti misma o a ti mismo, en más de una ocasión, localizando caras o contornos humanos y de animales en las caprichosas formas de las nubes, por ejemplo. Esto responde a este antigüo sistema de acción rápida que activaba la respuesta de lucha o huida y que ahora sólo tiene sentido en ambientes bélicos.

Del primer sistema, primitivo, de reconocimiento, los primeros humanos fueron perfeccionándose hasta el punto de dar suma importancia a la detección de ojos y miradas. Su subconsciente se fue configurando, por la herencia y la supervivencia, para destacar esta cualidad. La cual ha permanecido hasta nuestros días.

¿Por qué es tan importante la mirada?

La importancia de la mirada o del rostro detectado, tiene importantes matices que hacen que nuestro subconsciente dé señales de alerta más llamativas ante la aparición de esos detalles. Por ejemplo, las miradas inquisitivas o amenazantes y los rostros tensos o enfadados, se perciben con mucha más rapidez y precisión.

Por ejemplo, se ha demostrado mediante la experimentación, que casi cualquier persona detecta un rostro enfadado, dentro de una multitud neutra, mucho antes que un rostro afable o sonriente.

La raíz o la base de todo esto es que hay que protegerse de lo malo y no de lo bueno, por lo que nuestro subconsciente no puede obviar estas informaciones que le llegan constantemente.

Si queremos experimentar esto por nosotros mismos, podemos hacer un sencillo e instructivo ejercicio y evaluar las reacciones obtenidas, con respecto al sentimiento de: siento que me observan.

Ejercicio

Un día cualquiera en que vayas a caminar por tu localidad prueba a hacer lo siguiente:

Primera parte del ejercicio

Adopta una expresión malhumorada tanto en tu rostro como en tu mirada y acompáñalo con una expresión corporal tensa. Mantén la mirada perpendicular al cuerpo, sin dirigirla a nadie en particular y al mismo tiempo a todas aquellas personas que te miren.

Observa de manera imperceptible las reacciones de esas personas.

Seguramente obtendrás fugaces barridos visuales sobre tí, (miradas de arriba abajo) algunas de las veces. Otras personas apartarán o bajarán la mirada para evitar el contacto visual e instintivamente y casi sin darse cuenta muchas personas se apartarán para poner distancia entre tú y ellos.

La respuesta que casi con seguridad no obtendrás nunca, será una sonrisa.

Segunda parte del ejercicio

El mismo u otro día haz lo contrario al día anterior. Adopta una pose facial, jovial y acompáñala con tu mirada y con la expresión corporal. Cuando cruces tu mirada con cualquier persona alternativamente haz una de estas dos cosas:

  1. Mantén tu actuación inicial y cuenta el número de sonrisas obtenidas.
  2. Dedica una sonrisa corta a esa persona al azar y cuenta las sonrisas recibidas.

Observarás como la segunda parte del ejercicio recopila sonrisas en sus apartados 1 y 2, aunque el apartado segundo obtendrá muchas más que el primero.

La segunda parte además, será más sencilla de realizar para la mayoría de las personas.

Otra curiosidad de este ejercicio es que mientras se realiza las personas que lo ejecutan no pensarán: “me siento observada” o “me siento observado”. Su subconsciente, a pesar de verse observado constantemente, normalizará la situación y recabará la información obtenida.TIP: Si mantenemos a nuestro cerebro muy concentrado en una actividad, está hará de agente distractor sobre aquellas cosas que nos puedan producir temor o inseguridad, por ejemplo.

Otro factor a destacar será la predisposición personal a sentirse observado. Por un lado, como hemos visto, está el componente genético, por lo que habrá personas con un grado de alerta más elevado de forma innata. Además si la persona tiene un componente de alerta entre medio y alto y lo acompaña con otros componentes como la timidez, la falta de autoestima, o la glosofobia, podrá verse afectada y limitada por algo que en realidad es totalmente normal.

Si eres de esas personas que piensan: siento que me observan, te invito a que solicites una entrevista personal, será un placer hablar contigo.

 

Referencias Bibliográficas:

  1. A shared mechanism for facial expression in human faces and face pareidolia. (2021) The Royal Society.
    Disponible en: https://royalsocietypublishing.org/doi/full/10.1098/rspb.2021.0966
  2. Benson.H  (2000). The relaxation Response. New York: William Morrow Paperbacks.
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Sergio Álava
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Experto en comportamiento
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