Miedo a los caballos

Miedo a los caballos, ¿sabes qué es?

El miedo a los caballos por lo general se fundamenta en un miedo a lo desconocido, junto con la sensación de inseguridad que los caballos pueden transmitir a las personas no iniciadas.

Los caballos como animales depredados que son, tienden a estar en modo alerta de manera innata. Esa reactividad ante casi cualquier cosa, transmite inseguridad a las personas que padecen hipofobia.

Como todas las fobias, el miedo a los caballos puede deberse también a experiencias traumáticas acaecidas a edades tempranas. Mordiscos, patadas y coces son medidas de defensa o enojo que emplean los caballos. Si se desconoce su comportamiento, puede ser fácil no interactuar de forma adecuada con el animal y obtener una respuesta “agresiva”.

Por supuesto, ni mucho menos todos los caballos son igual de reactivos. Habrán influido en ello diferentes factores, como la edad, el sexo, la crianza e incluso la castración en el caso de los machos. Si se tiene la suerte de acercarse por primera vez a un caballo adulto, debidamente criado y manipulado, las sensaciones serán muy diferentes a las de enfrentarse a uno en estado salvaje.

La hipofobia o miedo a los caballos, es una de esas fobias que se alimenta en el desconocimiento y en la actitud defensiva de nuestro inconsciente frente a lo desconocido.

¿Cómo quitar el miedo a los caballos?

Por lo general este tipo de fobia no alcanza niveles de miedo extremo, pero no obstante siempre será interesante solucionar el miedo a los caballos. Profesionalmente puedo ayudarte a terminar con tu fobia.

Si la persona que la padece vive en un entorno urbano, rara vez tendrá que enfrentarse a su fobia. Pero esta podrá condicionar, por ejemplo, sus salidas de fin de semana al campo o la montaña.

El mejor tratamiento suele ser una combinación entre información y exposición. La persona aquejada de esta fobia, puede comenzar a leer sobre los caballos y su importancia en la historia de la humanidad. También es muy recomendable visionar documentales sobre doma natural, por ejemplo.

Además, como en el tratamiento de otros trastornos de ansiedad, la exposición adecuada y progresiva hará un gran trabajo de desensibilización. Para ello, será buena idea visitar centros hípicos, donde poder ver el trabajo deportivo que se hace con diferentes ejemplares.

Tras estas dos primeras fases, podría concluirse con la asistencia a clases de equitación. Esto suele funcionar muy bien, por que mientras se monta a uno de estos animales, nuestro inconsciente va sintiendo al propio animal y la vinculación que realizará con nosotros mismos.

Este último paso puede parecer descabellado e imposible, para alguien que padezca hipofobia, pero no lo es en absoluto. La experiencia me ha demostrado, como la mayoría de personas que han trabajado esta fobia siguiendo estos tres pasos, a día de hoy están relacionados con los caballos en sus actividades de ocio. Algunos incluso han terminado compitiendo en deportes de salto con caballo.

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Sergio Álava
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Experto en comportamiento
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